Aliadas por la Cuidadanía: un modelo didáctico de incidencia feminista para construir el derecho a cuidar desde Andalucía

Autora:María Bastidas Aliaga Doctora Cum Laude en Ciencias Sociales, Universidad Pablo Olavide de Sevilla| Experta en igualdad y género, cuidados y derechos laborales | Consultora OIT & ONU Mujeres | […]

Autora:María Bastidas Aliaga

Doctora Cum Laude en Ciencias Sociales, Universidad Pablo Olavide de Sevilla| Experta en igualdad y género, cuidados y derechos laborales | Consultora OIT & ONU Mujeres | Investigadora, docente universitaria y formadora. Integrante de la Red Aliadas por la Cuidadanía

Resumen

En un escenario marcado por la crisis de los sistemas de bienestar y la profundización de las desigualdades de género, los cuidados se han convertido en uno de los principales campos de disputa política contemporánea. Este artículo, de carácter didáctico y estratégico, analiza la experiencia de Aliadas por la Cuidadanía, impulsada por Alianza por la Solidaridad/ActionAid España, como un modelo práctico de incidencia feminista en cuidados desarrollado en Andalucía. A partir de una combinación de acción colectiva, producción de narrativa política y diálogo institucional multinivel, la iniciativa ha logrado posicionar los cuidados como un derecho humano universal y una responsabilidad pública. El texto desglosa los cómo de la incidencia: qué significa incidir desde el feminismo, qué herramientas se utilizan, por qué el territorio es clave y por qué sin presupuesto no hay derechos.

Palabras clave: cuidados; incidencia política; feminismo; derecho al cuidado; políticas públicas; Andalucía; economía feminista.

1. ¿Por qué hablar de incidencia feminista en cuidados?

Durante décadas, los cuidados fueron relegados al ámbito privado, invisibilizados como una cuestión doméstica y feminizada. Sin embargo, la crisis de los modelos de bienestar, el envejecimiento poblacional, la precarización del empleo y la persistente división sexual del trabajo han evidenciado que este modelo es socialmente insostenible (Carrasco, 2011; Fraser, 2016).

Desde la economía feminista, los cuidados se entienden como la infraestructura social que sostiene la vida y hace posible el funcionamiento del conjunto de la economía (Pérez Orozco, 2014). Por ello, incidir en cuidados no significa únicamente mejorar servicios existentes, sino transformar las reglas del juego: quién cuida, en qué condiciones, con qué recursos y bajo qué responsabilidad pública.

Aliadas por la Cuidadanía surge precisamente desde esta premisa: politizar los cuidados y disputar su lugar en la agenda pública como un derecho humano y un pilar de la democracia.

2. ¿Qué entendemos por incidencia feminista?

La incidencia feminista va más allá del lobby tradicional. Implica:

  • Construir sujetos políticos colectivos desde las experiencias de desigualdad.
  • Producir narrativas transformadoras que cuestionen el sentido común dominante.
  • Intervenir de forma sostenida en los espacios de toma de decisiones.
  • Exigir cambios normativos, presupuestarios y culturales.

Siguiendo a Fraser (2016), la incidencia feminista en cuidados articula tres dimensiones de la justicia social:

  1. Redistribución: recursos públicos suficientes para garantizar derechos.
  2. Reconocimiento: dignificar social y políticamente el trabajo de cuidados.
  3. Representación: participación directa de quienes cuidan en la toma de decisiones.

Aliadas por la Cuidadanía encarna este enfoque de manera ejemplar.

3. El punto de partida: saberes situados y organización colectiva

Uno de los aprendizajes centrales de Aliadas por la Cuidadanía es que la incidencia eficaz comienza desde abajo. La red se construye a partir del conocimiento situado de trabajadoras del hogar, mujeres migrantes, cuidadoras informales, activistas feministas y expertas.

Este enfoque se sustenta en la epistemología feminista del conocimiento situado (Haraway, 1988), que reconoce que quienes sostienen la vida poseen un saber político clave para diseñar políticas públicas más justas. No se trata de “consultar” a las cuidadoras, sino de reconocerlas como sujetas políticas.

4. ¿Cómo se incide? Las claves del modelo Aliadas por la Cuidadanía

La experiencia de Aliadas por la Cuidadanía se inscribe en un campo internacional de debates sobre cuidados, feminismo y políticas públicas, pero no se limita a reproducir marcos existentes. Por el contrario, los reinterpreta críticamente desde el territorio, aportando elementos innovadores a la teoría y la práctica de la incidencia feminista en cuidados. Este apartado analiza dichas estrategias en diálogo con la literatura internacional.

4.1. La red como sujeto político colectivo: más allá de la representación clásica

La configuración de Aliadas por la Cuidadanía como red plural desafía los modelos tradicionales de incidencia basados en organizaciones expertas que “representan” a poblaciones afectadas. En contraste, el movimiento se aproxima a lo que autores como Batliwala (2010) y Alvarez (2014) identifican como feminismos de base relacional, donde el poder político se construye desde la acción colectiva situada y no desde la intermediación tecnocrática.

La articulación entre trabajadoras del hogar, mujeres migrantes, cuidadoras no remuneradas, activistas y expertas produce un sujeto político colectivo que no se define por una identidad homogénea, sino por una experiencia compartida de sostenimiento de la vida en condiciones de desigualdad estructural. Este enfoque dialoga con las críticas de Fraser (2016) a los feminismos que privilegian el reconocimiento simbólico sin alterar las relaciones materiales de poder.

Desde una perspectiva epistemológica, la centralidad del conocimiento situado (Haraway, 1988) sitúa a Aliadas por la Cuidadanía en sintonía con los debates internacionales sobre co-producción de políticas públicas, pero va un paso más allá. No se trata únicamente de incorporar voces subalternas a procesos predefinidos, sino de redefinir los propios marcos de interpretación del cuidado, cuestionando la neutralidad del saber experto y disputando quién tiene autoridad para definir las políticas de cuidados.

En este sentido, la red encarna una forma de representación política ampliada que responde a lo que Fraser denomina la dimensión de la representación de la justicia social, pero desde una lógica feminista radical que integra experiencia, saber y acción colectiva.

4.2. Incidencia multinivel: gobernanza del cuidado y disputa del poder

La estrategia multinivel de Aliadas por la Cuidadanía dialoga directamente con la literatura internacional sobre gobernanza del cuidado y sistemas integrales. Estudios comparados en América Latina y Europa han demostrado que las políticas de cuidados fracasan cuando se diseñan de forma fragmentada o exclusivamente sectorial (Batthyány, 2015; Daly & Lewis, 2000).

En este marco, la experiencia andaluza aporta un elemento distintivo: la politización consciente de las escalas de gobierno como espacios de disputa feminista.

Nivel local: innovación desde el territorio

La literatura internacional reconoce a los gobiernos locales como espacios clave para la innovación social en cuidados (Jenson, 2009). Sin embargo, Aliadas por la Cuidadanía amplía esta mirada al concebir los municipios no solo como implementadores, sino como productores de conocimiento político. Los diagnósticos participativos y las adhesiones al Programa Andaluz de Derechos en los Cuidados permiten materializar lo que Tronto (2013) denomina una democracia cuidadora, donde las decisiones públicas se construyen desde la experiencia cotidiana de cuidar.

Nivel autonómico: el presupuesto como campo feminista de disputa

A diferencia de enfoques que se centran en el diseño normativo, la estrategia autonómica pone el foco en la disputa presupuestaria. Esta orientación conecta con los análisis feministas que subrayan que los derechos sin recursos son meramente declarativos (Elson, 2017). En este sentido, Aliadas por la Cuidadanía traduce la crítica feminista al austeritarismo en una práctica concreta de incidencia, desplazando el debate desde el “reconocimiento” hacia la redistribución material.

Nivel estatal y global: territorializar los marcos internacionales

En el plano global, la experiencia dialoga con la propuesta de una Ley del Sistema Integral de Cuidados (SIC) y con los marcos internacionales como Alianza Global por los -Cuidados, la CEPAL (2021) y ONU Mujeres (2022), que promueven la construcción de sociedades del cuidado. No obstante, el aporte andaluz radica en su capacidad de territorialización: los compromisos internacionales no se quedan en el plano discursivo, sino que se traducen en agendas locales y autonómicas concretas.

Este movimiento de ida y vuelta entre lo local y lo global contribuye a lo que autores como Prugl (2015) denominan una repolitización feminista de la gobernanza global, donde los territorios no son meros receptores de agendas internacionales, sino actores activos en su resignificación.

4.3. Narrativa política y pedagogía social: disputar el sentido común global sobre el cuidado

La construcción de una narrativa política clara constituye una de las contribuciones más relevantes de Aliadas por la Cuidadanía al campo internacional de la incidencia en cuidados. Mientras gran parte de la literatura sobre políticas sociales tiende a abordar el cuidado desde marcos técnicos o economicistas, el movimiento adopta una narrativa explícitamente ética y política.

El lema “cuidar no es ayudar, es garantizar derechos” conecta con los planteamientos de Tronto (2013), quien sostiene que el cuidado debe ser entendido como una cuestión de justicia democrática, y no como una virtud privada. Al vincular los cuidados con valores universales como la dignidad, la igualdad y la democracia, la narrativa desplaza el debate desde la responsabilidad individual hacia la corresponsabilidad social y estatal.

Asimismo, esta pedagogía social responde a las advertencias de autoras como Folbre (2001), que señalan que, sin una transformación del imaginario social, las políticas de cuidados tienden a reproducir la feminización y precarización del trabajo. La narrativa feminista actúa, así como una condición de posibilidad para el cambio institucional, ampliando consensos sociales y reduciendo resistencias políticas.

En diálogo con la literatura internacional, Aliadas por la Cuidadanía se revela no solo como una experiencia local exitosa, sino como una innovación política feminista que aporta al debate global sobre cuidados. Su capacidad para articular sujeto colectivo, gobernanza multinivel y disputa simbólica permite superar las limitaciones de enfoques fragmentados o excesivamente tecnocráticos.

5. El Programa Andaluz de Derechos en los Cuidados: incidir con propuestas

Un elemento central del modelo es la elaboración colectiva del Programa Andaluz de Derechos en los Cuidados (Alianza por la Solidaridad/ActionAid, 2025). Este documento funciona como una hoja de ruta política, no como un simple diagnóstico.

El programa redefine el cuidado como una práctica colectiva y una responsabilidad pública, e incorpora ejes clave como:

  • Derecho universal a cuidar y ser cuidado, sin discriminación administrativa o familiar.
  • Dignificación del trabajo del hogar y de cuidados, especialmente de mujeres migrantes y racializadas.
  • Reconocimiento y apoyo a las cuidadoras no remuneradas, cuyo trabajo permanece invisibilizado.
  • Incorporación de la salud mental, las maternidades diversas, la vejez digna y las ciudades cuidadoras.

Su actualización constante —incluyendo justicia climática y ecofeminismo— demuestra que la incidencia es un proceso vivo, capaz de adaptarse a nuevas crisis.

6. Sin presupuesto no hay derechos: el núcleo de la disputa

Uno de los aprendizajes más claros de Aliadas por la Cuidadanía es que no hay derecho al cuidado sin financiación pública suficiente. Por ello, el horizonte estratégico es la construcción de una Ley Integral de Cuidados en el Estado español, inspirada en experiencias como el Sistema Nacional de Cuidados de Uruguay (Batthyány, 2015).

La disputa presupuestaria se convierte así en el corazón de la incidencia feminista: es donde se define si el cuidado es un derecho o una declaración retórica.

Conclusiones: incidir en cuidados es transformar la democracia

La experiencia de Aliadas por la Cuidadanía confirma que la incidencia feminista en cuidados no constituye una política sectorial ni un conjunto de buenas prácticas aisladas, sino una estrategia de transformación democrática de largo alcance. El análisis desarrollado a lo largo de este artículo demuestra que los cuidados operan como un campo privilegiado para disputar las bases materiales, simbólicas e institucionales del orden social contemporáneo.

En primer lugar, el caso analizado evidencia que la acción colectiva interseccional no es únicamente un principio normativo del feminismo, sino una condición de eficacia política. Cuando las mujeres que sostienen la vida —trabajadoras del hogar, mujeres migrantes, cuidadoras no remuneradas— se organizan como sujetas políticas y producen conocimiento situado, la incidencia deja de ser representativa o delegada y se convierte en una práctica democrática ampliada. Este desplazamiento redefine quién tiene autoridad para formular políticas públicas y amplía los márgenes de la democracia más allá de sus formatos institucionales tradicionales.

En segundo lugar, la experiencia demuestra que la narrativa política basada en derechos humanos es un elemento estructurante de la incidencia feminista. Al desplazar el cuidado del registro moral de la ayuda hacia el terreno de los derechos exigibles, Aliadas por la Cuidadanía contribuye a desmantelar el asistencialismo y a legitimar la corresponsabilidad social y estatal. Esta disputa del sentido común no es un complemento comunicativo, sino una condición necesaria para habilitar la redistribución material de recursos y la sostenibilidad política de las transformaciones propuestas.

En tercer lugar, el análisis confirma que el diálogo institucional sostenido y multinivel constituye una estrategia feminista clave cuando se concibe desde una lógica de disputa y no de adaptación. La articulación entre escalas locales, autonómicas, estatales e internacionales permite convertir los territorios en espacios de innovación democrática y conectar las experiencias situadas con marcos normativos más amplios, evitando tanto el aislamiento local como la abstracción tecnocrática de las agendas globales.

De manera transversal, el caso de Aliadas por la Cuidadanía pone de relieve una tesis central: sin presupuesto no hay derechos, y sin derechos no hay democracia. La disputa presupuestaria emerge como el núcleo material de la incidencia feminista en cuidados, evidenciando que la democratización del cuidado requiere no solo voluntad política, sino una reorientación profunda de las prioridades del gasto público y del contrato social.

En conjunto, este artículo sostiene que incidir en cuidados implica redefinir la democracia desde la interdependencia y la sostenibilidad de la vida. Cuando el cuidado deja de ser un asunto privado y feminizador para convertirse en una responsabilidad colectiva y pública, se abren posibilidades para un modelo de sociedad que sitúe la vida —toda la vida— en el centro de la acción política. En este sentido, Aliadas por la Cuidadanía no solo ofrece un modelo replicable de incidencia feminista, sino que contribuye a imaginar y construir una democracia cuidadora como horizonte político del siglo XXI.

 

Referencias

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